La Gran Guerra

Después de derrotar a Austria en la Guerra de las Siete Semanas (1866), Prusia buscaba la unificación general de Alemania en torno a sí. Francia, por su parte, tenía intenciones de anexionarse Luxemburgo y otros territorios, pero no contaba con el apoyo de ninguna nación para enfrentarse a Prusia.

Tras varios años de maquinaciones políticas, el canciller prusiano Otto von Bismarck vió que no tenía forma de anexionarse los territorios circundantes sin recurrir a el conflicto armado. Sin embargo, sabiendo de su superioridad militar sobre Francia y del odio que los territorios circundantes tenían a ese país, decidió poner en marcha un astuto plan.

En julio de 1870 fue recibida en París la noticia de la movilización del ejército prusiano hacia su frontera. La opinión pública exigió una respuesta del Estado francés, que envió un embajador a Ems para lograr una renuncia pública por escrito de Federico III al territorio francés, a lo cual se negó.

El Káiser envió entonces un telegrama a Bismarck narrándole lo acontecido. Ante esta situación, Bismarck optó por modificar el telegrama, de manera que pareciese que el embajador francés había declarado sus ansias de expansión, y lo envió a la prensa para que se hiciese público, soliviantando si cabía más los ánimos franceses. Otto von Bismarck había conseguido la excusa perfecta para reunir a los Estados alemanes del sur en su enfrentamiento con Francia.

Una reunión de urgencia del gobierno francés propició unas medidas que nadie esperaba. Se nombró a un desconocido Monsieur Jean Baptiste Grenouille como Autócrata y se decretó la unión de todos los territorios sobre los que Francia tenía cierto grado de soberanía bajo el nombre conjunto de Galia.

Viendo su oportunidad de acabar con una más que posible amenaza en el futuro, Lord Dorian Gray anunció una firme alianza de Sajonia con Galia. Así, el grueso del ejército sajón desembarcó en las playas de Normandía para prestar su ayuda. Prusia, por su parte, mandó una petición de alianza a Iberia sabedores de que, atacando a Galia por dos flancos tenía la victoria asegurada.

En septiembre de 1870 y ante la expectación de todo el mundo, el Archiduque Max Estrella realizó la inesperada jugada que cambió para siempre el devenir de Europa. Mediante un sorprendente comunicado, no solo no aceptó la oferta de Prusia sino que anunció su compromiso con Galia, su enemigo histórico. Nadie sabe qué fue lo que hizo que el Sabio cambiara su estategia natural, pero lo cierto es que así fue.

Viéndose enfrentado a los ejercitos conjuntos de las Tres Autocracias, Otto von Bismarck declaró una llamada a filas para todos los varones y mujeres de más de doce años y, gracias a los avances tecnológicos del inventor prusiano Nikola Tesla, las fuerzas quedaron relativamente igualadas.

Tras varios años luchando en diversos frentes con la iniciativa variando entre ambos bandos, el 2 de Noviembre de 1873, de forma completamente inesperada, terminó la guerra. A las cinco y media de la tarde ocurrió un eclipse de sol que dejó a Europa completamente a oscuras y que duró unas dos horas. Cuando el sol volvió a asomar, Prusia ya no existía. Un inmenso cráter que se iba llenando de forma vertiginosa por el mar era lo único que quedaba del gran reino del centro de Europa.

Nadie sabe qué fue lo que ocurrió ese día. Muchos son quienes declaran que alguna de las Tres Autocracias empleó una aberrante arma de destrucción nunca antes empleada, otros citan a seres de otro planeta y algunos incluso hablan de intervención divina. Los más imaginativos incluso afirman que todo es una estratagema del Reino de Prusia, que se ha ocultado a la espera de un momento más propicio para reiniciar su conquista del continente. Si bien es posible que nunca sepamos la verdad, lo cierto es que ese 2 de Noviembre de 1873 nació la Nueva Europa.

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